La maternidad como intersticio del conflicto capital-vida
En este texto realizo un breve recorrido histórico sobre cómo el feminismo ha abordado la maternidad en los últimos 50 o 60 años, poniendo especial énfasis en la tensión entre su identificación de esta como fuente fundamental de la opresión y su caracterización como localización histórica y socialmente construida y, por lo tanto, terreno material y cultural de disputa política. En un momento en el que muchas de las feministas que nos consideramos herederas del feminismo de la igualdad hemos acabado también reconociendo y viviendo en nuestras propias carnes sus carencias, la maternidad se erige, hoy más que nunca, por un lado, como una de las principales manifestaciones del conflicto capital-vida y, por el otro, como una experiencia vital, social y política desde la que denunciarlo, resistirlo, disputarlo y superarlo. Realizo esta segunda afirmación con tanto convencimiento como dudas. Me explico: estoy convencida de que el ejercicio de la maternidad y la crianza en el contexto del capitalismo neoliberal contemporáneo ofrece una perspectiva privilegiada para adoptar una toma de conciencia crítica de los efectos negativos de la actual organización socioeconómica en la sostenibilidad de la vida; también creo que puede contribuir al desarrollo de narrativas, estrategias y prácticas materiales de resistencia y oposición a la misma. Dicho esto, no deja de preocuparme que la actual pervivencia e incluso resurgimiento de la ideología de la maternidad intensiva tenga efectos esencializadores y reaccionarios, tanto en lo que se refiere a las narrativas sociales y culturales en torno a la maternidad como a las posibles desigualdades socioeconómicas y de género resultantes.