La transición de un movimiento de resistencia y símbolos (AMLO) a uno de gestión y resultados institucionales (Sheinbaum). Hacia una izquierda tecnocrática y de Estado.
SocioLOZAndo
Por: José de Jesús Loza Sánchez / 23 de marzo de 2026
Muchos movimientos sociopolíticos empiezan con un romántico ideológico (que inspira y moviliza), pero solo sobreviven si un realista toma el mando para gestionar las instituciones; de acuerdo con Max Weber “Los movimientos suelen nacer de un líder carismático (el "romántico" que inspira). Para que ese movimiento no muera cuando el líder se va o cuando la emoción inicial baja, debe ocurrir la "rutinización del carisma": el paso de la inspiración a la burocracia y las instituciones (el mando "realista")”1; así entendido, Eric Hoffer esquematiza las fases de los movimientos de masas de la siguiente manera:
Aterrizando esta perspectiva en la vida política actual mexicana a partir del movimiento sociopolítico de la Cuarta Transformación en el poder gubernamental se infiere que mientras López Obrador basa su liderazgo en el carisma y la narrativa histórica (el romántico que inspira), Sheinbaum prioriza un enfoque tecnocrático y científico (el mando realista); sus decisiones suelen estar respaldadas por indicadores y diagnósticos técnicos, y muestra una mayor inclinación por el fortalecimiento de las instituciones locales y la planificación urbana, a diferencia del enfoque más personalista y de grandes obras de infraestructura nacional de su predecesor.
Lo anterior es más palpable a partir del primer trimestre de este año en el que se experimenta una nueva fase de la Segunda Etapa de la 4T (la fase 3 de Eric Hoffer) donde la prioridad no es la movilización callejera, sino la consolidación del Estado; para la base radical (el fanático y el romántico), esto se siente como una traición o un ablandamiento; para los mercados y la clase media, se percibe como el regreso de la adultez administrativa.
Comparativo entre el romántico ideológico y el realista político
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Característica |
Romántico Ideológico |
Realista Político |
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Meta principal |
La Utopía o la pureza del ideal. |
El Poder y la estabilidad. |
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Visión del rival |
Un enemigo moral al que vencer. |
Un adversario con el que negociar. |
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Motor de acción |
La Pasión y la convicción. |
El Cálculo de costo-beneficio. |
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Resultado típico |
Moviliza masas, pero se frustra ante la burocracia. |
Logra cambios graduales, pero suele ser visto como cínico o "tibio". |
Lo que deduce, en cierta forma, que Sheinbaum no intenta ni ha intentado en sí, ser una copia de AMLO, sino su evolución técnica, de hecho, su perfil y formación político-ideológico y de su gabinete ampliado así lo describen3 como se explica más adelante; lo cual inevitablemente genera fricciones y conflicto existencial en los románticos ideológicos4 (la adolescencia política).
Comparativo entre el romántico ideológico y el realista político
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Característica |
Romántico Ideológico |
Realista Político |
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Meta principal |
La Utopía o la pureza del ideal. |
El Poder y la estabilidad. |
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Visión del rival |
Un enemigo moral al que vencer. |
Un adversario con el que negociar. |
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Motor de acción |
La Pasión y la convicción. |
El Cálculo de costo-beneficio. |
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Resultado típico |
Moviliza masas, pero se frustra ante la burocracia. |
Logra cambios graduales, pero suele ser visto como cínico o "tibio". |
La simulación del poder: la etnoclase a través del microutopismo institucional wokeness
El concepto de etnoclase, el cual defino como un fenómeno sistémico que entrelaza la condición de clase social con la racialización, permite desvelar que la discriminación más profunda en la sociedad contemporánea no radica únicamente en la exclusión de minorías, sino en una amalgama donde el origen étnico y el tono de piel determinan el acceso al poder.
La relación entre el microutopismo5, el woke6 y la wokeness7 es de carácter ideológico, estratégico y evolutivo, centrada en cómo las élites utilizan causas de minorías vulnerables para invisibilizar problemas estructurales como la lucha de clases y la discriminación por etnoclase en el campo laboral, educativo, cultural y de consumo.
El woke surge en la comunidad afroamericana de Estados Unidos entre los años 30-60s como un llamado a mantenerse despierto o alerta ante el racismo sistémico y la injusticia social, tenía un tono de empoderamiento comunitario y resistencia práctica, en cambio el wokeness representa la dilución y politización del término original; se describe como un activismo progresista extremo centrado en la identidad (raza -multiculturalidad-, género, sexualidad) que a menudo es percibido como performativo, censor y ligado a la "cultura de la cancelación".
El microutopismo se define como una tendencia ideológica-académica que impone una visión fragmentada y caleidoscópica de la sociedad; la cual, radica en que utiliza el enfoque en grupos minoritarios específicos (diversidad sexual, género, grupos vulnerables) como una táctica de distracción para desviar la atención de la lucha de clases y de la discriminación por situación laboral, al ocultar la etnoclase, donde el origen étnico y el tono de piel determinan la posición socioeconómica, a través administrar la estabilidad de la desigualdad en lugar de erradicar la pobreza y la discriminación etnoclase.
Así entonces, el microutopismo se entiende como la estrategia política de fragmentación social, mientras que el woke y la wokeness son los marcos ideológicos (uno original y legítimo, el otro actual y a menudo performativo) que sirven para alimentar esa fragmentación y proteger los privilegios de las élites bajo una fachada de progreso social; el discurso woke opera como un sofisma que permite a las élites presumir una postura progresista mientras protegen las estructuras de poder que garantizan su posición en la cúspide de la jerarquía social.
La relación nodal es que la wokeness proporciona el lenguaje y los temas para el microutopismo institucional (microutopismo institucional wokeness) dejando al margen la etnoclase, que es el motivo de discriminación más impactante en el desarrollo social, ya que entrelaza indisolublemente el tono de piel y el origen étnico con la posición económica, pues, al priorizar agendas de identidad minoritaria, se ignora que la discriminación más fuerte radica en variables base como la apariencia física, la manera de hablar y el lugar de residencia.
El microutopismo institucional wokeness etnoclase en la 4T
Por ejemplo, en la administración de Claudia Sheinbaum, este fenómeno se manifiesta en una simulación ideológica que, mediante un discurso microutópico wokeness, intenta ocultar una estructura gubernamental profundamente centralista, académica y perteneciente a estratos socioeconómicos de élite novocriolla; en tal sentido, la 4T ha adoptado lo que se puede denominar como microutopismo institucional wokeness, una visión centrada en la diversidad de género y la multietnicidad de grupos minoritarios.
Esto se manifiesta en una simulación ideológica; es decir, se adopta un discurso "políticamente correcto" (woke) que resalta la discriminación hacia minorías vulnerables (como se ve en informes de CONAPRED o encuestas ENADIS) para ocultar la precarización laboral de las mayorías, en específico, de la clase media deslactosada8 mediante la aparición de nuevas formas y figuras laborales de explotación, como el (freelancers y emprendedores precarizados de clase media) a quienes defino como el nuevo esclavo libre desasalariado.
Este enfoque en grupos minoritarios específicos (diversidad sexual, multietnicidad, género) es visto como una táctica de las élites globales cosmopolitas y de las clases altas locales novocriollas para ocultar la discriminación basada en la situación laboral y la condición socioeconómica. En el caso particular de la élite plutocrática gubernamental de la 4T utilizan estos conceptos como poder blando para imponer un estilo de vida que garantice conservar el sistema capitalista, domesticando al pueblo por medio del consentimiento en lugar del consenso.
Al centrar el debate público en estos fragmentos, la intención es adulterar la percepción de la realidad en sociedades neoliberales y desvanecer la conciencia social de clase adquirida por el pueblo en el periodo del liderazgo de AMLO tanto en el movimiento como en su gestión gubernamental.
Esta tendencia impone socioculturalmente una visión caleidoscópica de la sociedad que mantiene a la clase media deslactosada desestructurada en lo que defino como hordas urbanoides9, las cuales representan a sectores de la población que, aunque han mitigado parcialmente ciertas carencias mediante reformas, permanecen atrapados en un modelo de subsistencia estable administrado por las élites para garantizar la estabilidad de la desigualdad; por consiguiente, al fragmentar la realidad social en trozos ideológicos de identidades marginadas, el sistema administra la desigualdad sin erradicar la jerarquía de explotación económica.
La real politik de la discriminación etnoclase wokeness en la 4T
La base militante vs. realismo político: caso de Sergio Mayer
Otro indicador del fin del radicalismo de escritorio es la incorporación de figuras como Sergio Mayer que ha sido un trago amargo para la militancia fundadora. los puros, pues para la base y simpatizantes amlistas, Mayer representa la frivolidad y el oportunismo, en tanto, que para la aristocracia del saber (académicos de la UNAM, científicos, técnicos) es decir, la izquierda técnica de Estado, y para la nobleza intelectual novocriolla de izquierda, representa votos y presencia mediática en sectores que no necesariamente son de izquierda y miran con cierto pragmatismo las quejas de la base militante, de tal modo, priorizan la estabilidad del Estado sobre la pureza ideológica del partido.
Los casos de Marx Arriaga y Luis Morales
La brecha entre el discurso inclusivo y la realidad etnoclasista se hace patente en casos específicos de discriminación dentro del movimiento, como el despido de Marx Arriaga de la Secretaría de Educación Pública (SEP) revela una variante distinta de la simulación. Aunque su salida se atribuyó a ajustes pedagógicos, su relevo por Nadia López García, una pedagoga indígena woke mixteca, se enmarcó en una narrativa de inclusión decolonial. Sin embargo, este cambio puede interpretarse como un ajuste ideológico que prioriza la identidad sobre la continuidad técnica, manteniendo la estructura de poder bajo un barniz de diversidad étnica mientras persiste la exclusión de criterios basados en la condición laboral real.
Otro caso paradigmático es el de Luis Morales Flores, persona de origen otomí de clase baja-alta, comerciante de la Central de Abasto y diputado suplente del diputado Morenista Sergio Mayer, el pasado 17 del presente mes, Morales denunció el desalojo abrupto de su oficina en la Cámara de Diputados por parte de Sergio Mayer un mestizo castizo de clase media-alta y figura de la farándula mediática; esto ocurrió después de que Sergio Mayer solicitara el pasado 24 de febrero una licencia indefinida para participar en un programa de telerrealidad (La Casa de los Famosos). Este evento subraya el contraste etnoclasista —el legislador indígena y comerciante frente a la élite mediática— y evidencia cómo el acceso al espacio político sigue condicionado por marcadores de éxito estéticos y sociales.
Es importante recordar que el caso de Luis Morales Flores y Sergio Mayer tiene su antecedente desde los resultados de la Tómbola en que Luis Morales Flores fue seleccionado originalmente mediante el proceso de insaculación de Morena para una diputación plurinominal por acción afirmativa indígena; sin embargo, a pesar de haber ganado su lugar en la tómbola, la cúpula (Mario Delgado) del partido decidió otorgar la candidatura titular al farandulero Sergio Mayer quien no es indígena, relegando a Luis Morales a la posición de suplente.
Como se puede observar, el despido y la forma grotesca de destitución de Marx Arriaga en la SEP es el indicador más fuerte del fin del radicalismo de escritorio impulsado desde la administración de AMLO, pues Arriaga representaba la carga ideológica más pura y confrontativa en los materiales educativos. Su despido, tras negarse a modificar contenidos que la propia Presidenta consideró necesarios ajustar, marca una frontera de este sexenio con el anterior, la eficacia pedagógica y técnica está por encima de la narrativa de lucha de clases en los libros de texto. En términos de la realpolitik, Sheinbaum prefiere perfiles como el de Mario Delgado o la nueva directora de Materiales, que priorizan la operatividad y la inclusión wokeness sobre la retórica incendiaria.
La rebelión de los aliados PT y PVEM
Un indicador más es el hecho de que el PT y el PVEM hayan frenado la reforma electoral en el Congreso, en el sentido de que en la administración y liderazgo de AMLO (hiperpresidencialismo), la disciplina de los aliados era casi total por temor al carisma y poder del presidente, en cambio con Sheinbaum, estos partidos intentan cobrar caro su amor, pues suponen que pueden negociar con una Presidenta que se basa más en una negociación política tradicional e institucional que en el mandato moral.
Comparativo entre radicalismo de escritorio versus izquierda técnica de Estado en la 4T
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Característica |
Radicalismo (AMLO) |
Institucionalismo (Sheinbaum) |
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Gabinete |
Lealtad ideológica total |
Perfiles técnicos y especialistas |
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Relación con Críticos |
Confrontación directa |
Gestión y "puentes" (De la Fuente, Cárdenas) |
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Educación |
Ruptura (Marx Arriaga) |
Ajuste y orden (Mario Delgado) |
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Alianzas |
Mandato moral sobre aliados |
Negociación y política real |
El gabinete de Sheinbaum: Centralismo académico y élite técnica plutocrática de izquierda de clase media-alta mestiza y novocriolla.
Por otra parte, al analizar la composición del gabinete de Claudia Sheinbaum, se observa, por un lado, una marcada predominancia de la clase media-alta y alta intelectual. El 45% de los integrantes del gabinete legal cuentan con posgrados en universidades de élite extranjeras como Harvard, Oxford o la Sorbona, lo que los sitúa en una métrica sociológica de alta especialización técnica y de recursos educativos globales de élite, inaccesible para la mayoría de la población.
Por otro lado, existe un evidente centralismo académico donde la UNAM actúa como la principal cantera, aportando aproximadamente al 80% de los integrantes (14 miembros), seguida por instituciones como El Colegio de México. Las universidades privadas de élite, como el ITAM, también tienen una presencia estratégica con figuras como Mario Delgado y Omar García Harfuch. En contraste, la representación de universidades públicas estatales del interior del país es mínima, apenas un 10-15%, lo que refuerza una visión del poder centralizada en la Ciudad de México y en circuitos educativos internacionales.
La reproducción de la jerarquía plutocrática de izquierda de escritorio en la estructura político- gubernamental de la 4T
El segundo piso de la 4T opera bajo una lucha de clases velada, donde una élite técnica y académica
—clase media-alta mestiza castiza y de clase alta novocriolla en sus estratos superiores— administra el poder bajo un discurso de defensa de los pobres. Si bien el gabinete de Claudia Sheinbaum presume el mayor nivel educativo en la historia reciente, opera bajo un centralismo académico y regional que reproduce una jerarquía donde el acceso a la toma de decisiones federales sigue pasando predominantemente por la máxima casa de estudios y los estratos profesionales de la capital del país.
El estatus socioeconómico de figuras clave del gabinete legal confirma una composición de élite. Mientras figuras como la presidenta Claudia Sheinbaum mantienen un perfil de austeridad pública, otros integrantes como Marcelo Ebrard y Juan Ramón de la Fuente poseen trayectorias consolidadas en la alta diplomacia y la academia que los sitúan en la clase alta política y económica.
La presencia de apellidos de origen extranjero o ascendencia no hispana (como Berdegué, Kershenobich o Harfuch) en el 15-20% de los perfiles de alto nivel, refuerza la percepción de un gabinete formado en estratos socioeconómicos de privilegio.
Por consiguiente, el centralismo de la UNAM en el gabinete de Sheinbaum tiene una predominancia académica y geográfica en mandos superiores del gobierno federal que se expresa a través de una:
Resumen estadístico de composición académica y de clase social
Integrantes significativos del Gabinete de Claudia Sheinbaum por su nivel de clase social (inferido a partir de su capital cultural, económico y linaje) y el tipo de institución donde realizaron sus estudios de licenciatura y posgrado.
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Integrante / Cargo |
Nivel de Clase Social (Inferido) |
Universidad de Egreso (Licenciatura) |
Posgrado o Estancia en el Extranjero |
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Claudia Sheinbaum (Presidenta) |
Media-Alta (Familia científica/profesional) |
UNAM (Pública) |
Lawrence Berkeley Lab, EE. UU. |
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Marcelo Ebrard (Economía) |
Alta (Élite política/económica; ascendencia francesa) |
Colmex (Pública Federal)
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ÉCOLE Nationale d’Administration, Francia |
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Juan Ramón de la Fuente (Relaciones Exteriores) |
Alta (Élite académica/diplomática; familia profesional) |
UNAM (Pública) |
Clínica Mayo, EE. UU. |
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Mario Delgado (Educación)
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Media-Alta / Alta (Trayectoria legislativa y formación de élite) |
ITAM (Privada) |
Univ. de Essex, Inglaterra |
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Omar García Harfuch (Seguridad) |
Alta (Linaje político y mediático; apellido árabe) |
ITAM (Privada) |
Instituciones de seguridad, EE. UU. |
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Lázaro Cárdenas Batel (Oficina Presidencia) |
Alta Histórica (Linaje político de élite) |
No especificado |
No especificado |
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Luz Elena González (Energía)
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Media-Alta Técnica (Trayectoria en gestión urbana) |
UNAM (Pública) |
Univ. de Cataluña, España |
Elaboración propia
El microutopismo institucional wokeness sirve para legitimar un sistema que, en la práctica, mantiene la etnoclase pigmentocrática y las barreras de etnoclase. Mientras los puestos de decisión queden reservados para una élite formada en la UNAM o el extranjero, el proyecto de transformación corre el riesgo de ser un proceso dismoderno de alteración de la forma para preservar intacta la coalición de poder y sus privilegios estructurales de la élite plutocrática de izquierda de clase media alta mestiza y novocriolla.
La reaparición de Cuauhtémoc Cárdenas: El reforzamiento de identidad de la élite de la izquierda de escritorio
La presencia de Cuauhtémoc Cárdenas el pasado 18 de marzo en la órbita del gobierno de Claudia Sheinbaum representa un acto político simbólico que remarca la transición de una práctica política de resistencia (AMLO) a una de gestión institucional izquierda tecnocrática y de Estado (Sheinbaum) y de una ideología del humanismo mexicano a una ideología de centro izquierda de escritorio (microutopismo institucional wokeness).
No se es solo un nombramiento, es una validación histórica y de reforzamiento de identidad de izquierda de escritorio en el gobierno de la 4T del segundo piso, lo cual marca una sutil pero clara diferenciación de estilo frente a su antecesor; su presencia en Pemex es un mensaje directo: el rescate de la paraestatal se hará bajo la mirada del hijo del General Lázaro Cárdenas, autor de la Expropiación Petrolera.
Por otra parte, su presencia representa un gesto de unidad tras años de distanciamiento entre AMLO y Cárdenas (quienes tuvieron roces públicos, llegando el ex-presidente a llamarlo "adversario"),
Sheinbaum logra lo que su mentor no quiso o no pudo: reintegrar al Ingeniero al proyecto nacional; es decir, al traer de vuelta a figuras que AMLO marginó (como el propio Cárdenas), ella envía la señal de que su gobierno es más incluyente y menos confrontativo con ciertos sectores de la izquierda académica y técnica, gobernar con la élite de izquierda de escritorio (el intelectual orgánico de la 4T).
En ese sentido, Cárdenas recupera su valor simbólico de liderazgo moral como el padre de la izquierda democrática moderna en México, en consecuencia, al tenerlo cerca, Sheinbaum se posiciona no solo como la heredera de AMLO, sino como la continuadora de una lucha que empezó en 1988 con el Frente Democrático Nacional, lo cual, en cierta medida, le ayuda a no quedar bajo la sombra permanente del AMLO.
1 Max Weber, Economía y sociedad: Esbozo de sociología comprensiva, trad. José Medina Echavarría (México: Fondo de Cultura Económica, 1964), 193-201.
2 Eric Hoffer, El verdadero creyente: Pensamientos sobre la naturaleza de los movimientos de masas (Madrid: Tecnos, 2009), 155-162.
3 El perfil de Sheinbaum y de su gabinete sostienen una mixtura ideológica transitiva del humanismo mexicano (liberalismo mexicano) de AMLO al microutopismo wokeness en su forma (estética, lenguaje e inclusión) y en sus acciones en una estructura ideológica de centro-izquierda tradicional que prioriza la rectoría del Estado y el desarrollo material; es decir una ideología de corte neoliberalizquierda en el sentido de este cruce del uso de causas progresistas identitarias contemporáneas para gestionar un modelo económico de disciplina fiscal y mercado regulado.
4 El romántico ideológico se define aquí a la persona que se mueve por la pasión y la convicción de que el mundo debería ser de cierta forma, más que por cómo el mundo funciona en la práctica.
5 El microutopismo se define como una visión o narrativa institucional centrada primordialmente en la atención a grupos minoritarios específicos, tales como la diversidad sexual, el género, la multietnicidad y otros grupos vulnerables.
6 El movimiento woke surgió en la comunidad afroamericana de Estados Unidos entre los años 30 y 60; originalmente, era un llamado a "mantenerse despierto" (stay woke) o alerta ante el racismo sistémico, la injusticia racial y la violencia policial. En esta etapa, el término tenía una connotación positiva de solidaridad, empoderamiento comunitario y resistencia práctica; su uso se revitalizó y expandió a partir de 2014 con el movimiento Black Lives Matter para abarcar desigualdades sociales más amplias, incluyendo temas de género y sexualidad.
7 El movimiento wokeness es percibido como un fenómeno global, corporativo y polarizante que fragmenta la conciencia social.
8 La "clase media deslactosada" es una categoría analítica y metafórica utilizada en las fuentes para describir el proceso de empobrecimiento, debilitamiento y fragmentación que experimenta la clase media contemporánea en México; se define principalmente por la "deslactosación" de su capital primordial: el capital cultural (educación y grados académicos), el cual es diluido, absorbido y devaluado por las élites dominantes. En sí, la clase media deslactosada se define como una clase trabajadora predominante pero precarizada, que sostiene el gasto público mediante impuestos indirectos y el consumo, pero que ha perdido los derechos, la seguridad y el estatus que históricamente definían a los sectores medios en México.
9 Las hordas urbanoides se definen en las fuentes como una categoría analítica para describir a la clase media desestructurada, fragmentada y despojada de su identidad de clase dentro del sistema capitalista "dismoderno". Esta condición no es accidental, sino que se identifica como el resultado de una estrategia de fragmentación social impulsada por la élite global cosmopolita y la clase alta local ("novocriollismo") para evitar la restauración de la conciencia social y la identidad colectiva.